
Vos sobrevolá Botnia, pero no hagas nada.
La voz del presi norteamericano sonó en mi motorola con cámara.
Nunca habló bien Bush el español, y mucho menos el idioma argentino. Pero ahí estaba, llamándome al celular especial que me había dado la embajada norteamericana, y que simulé robarle a su hija, Barbara Bush, cuando vino a Buenos Aires. Esto fue para disimular.
Vos sobrevolá pero no uses tus superpoderes contra la pastera.
El acuerdo al que llegué con Barbara en Buenos Aires, mientras tomábamos un café en la London de Avenida de Mayo y Florida, era que me pagaban para que tomar fotos desde la estratosfera cuando los satélites no funcionen.
“When the satelites are off” me dijo Porota (yo la llamo así a Barbara, es su nombre en clave, el mío es “Little Charly Balá 2001”), y yo, que mucho ingles no cazo porque estudié en el instituto Forroxford de Capital, le dije todo que sí. La foto salió en Paparazzi, titulada “La Bush se entrevistó con el Caballero Rojo de Titanes en el Ring”.
El tema que al recibir el llamado, yo me encontraba empomándome a tres turistas italianos, Giovanni, Paolo y Santino. Es un curro de fin de semana que me organiza “Putritour Buenos Aires”. No sabía que hacer, así que emprendi vuelo por el Río de La Plata, rumbo a Fray Bentos, con Giovanni colgándome de la perinola, mientras Santino y Paolo me amenazaban con fotos del papa.
Cuando llegué a Botnia, no daba más. Al tano lo había descolgado de la zanahoria en Zárate, y ya se había puesto de novio con el dueño de Totalgaz, una estación de GNC que vende falopa a los camioneros.
Finalmente, luego de tanto viaje por el aire, me pasa lo que me pasa siempre: tenía ganas de cagar. Entonces me senté en la chimenea de la planta y me eché un buen garco radiactivo (había comido Pizza en Uggi’s y asado en “Atenas Restaurante”). Los yuruguas empezaron a gritar, abajo: “el papel sale marrón, el papel sale marrón”…y es que cagué como 10 kilos, soy un Superhéroe, pero Superman caga más cantidad, el tiene el orto dilatado luego de que lo agarró Lex Luthor en una creamfield, pero esa es otra historia.
Acá van las fotos que le mandé a la Bush, y otras en pelotas que me saqué orinando sobre la Gendarmería en el puente se las envío unicamente a los que me dejen comentarios.
Homozazzzz!
La voz del presi norteamericano sonó en mi motorola con cámara.
Nunca habló bien Bush el español, y mucho menos el idioma argentino. Pero ahí estaba, llamándome al celular especial que me había dado la embajada norteamericana, y que simulé robarle a su hija, Barbara Bush, cuando vino a Buenos Aires. Esto fue para disimular.
Vos sobrevolá pero no uses tus superpoderes contra la pastera.
El acuerdo al que llegué con Barbara en Buenos Aires, mientras tomábamos un café en la London de Avenida de Mayo y Florida, era que me pagaban para que tomar fotos desde la estratosfera cuando los satélites no funcionen.
“When the satelites are off” me dijo Porota (yo la llamo así a Barbara, es su nombre en clave, el mío es “Little Charly Balá 2001”), y yo, que mucho ingles no cazo porque estudié en el instituto Forroxford de Capital, le dije todo que sí. La foto salió en Paparazzi, titulada “La Bush se entrevistó con el Caballero Rojo de Titanes en el Ring”.
El tema que al recibir el llamado, yo me encontraba empomándome a tres turistas italianos, Giovanni, Paolo y Santino. Es un curro de fin de semana que me organiza “Putritour Buenos Aires”. No sabía que hacer, así que emprendi vuelo por el Río de La Plata, rumbo a Fray Bentos, con Giovanni colgándome de la perinola, mientras Santino y Paolo me amenazaban con fotos del papa.
Cuando llegué a Botnia, no daba más. Al tano lo había descolgado de la zanahoria en Zárate, y ya se había puesto de novio con el dueño de Totalgaz, una estación de GNC que vende falopa a los camioneros.
Finalmente, luego de tanto viaje por el aire, me pasa lo que me pasa siempre: tenía ganas de cagar. Entonces me senté en la chimenea de la planta y me eché un buen garco radiactivo (había comido Pizza en Uggi’s y asado en “Atenas Restaurante”). Los yuruguas empezaron a gritar, abajo: “el papel sale marrón, el papel sale marrón”…y es que cagué como 10 kilos, soy un Superhéroe, pero Superman caga más cantidad, el tiene el orto dilatado luego de que lo agarró Lex Luthor en una creamfield, pero esa es otra historia.
Acá van las fotos que le mandé a la Bush, y otras en pelotas que me saqué orinando sobre la Gendarmería en el puente se las envío unicamente a los que me dejen comentarios.
Homozazzzz!
